2026-08-12
Colombia
necesita un nuevo Forec para su reconstrucción
Por: Santiago Zambrano Simmonds
Inédito
que a un gobernante en el primer día laboral de su mandato le pase una tragedia
de las dimensiones del pasado 10 en Colombia.
El
presidente De la Espriella se le agotó en menos de 1 día la luna de miel de la
que generalmente gozan todos los mandatarios al iniciar un gobierno, todos los
planes e iniciativas inmediatas que tenía en mente y había propuesto en campaña,
tendrán que posponerse o por lo menos tendrán que involucrar este evento
catastrófico.
Pero
también es inédita la oportunidad para que demuestre su temple, su liderazgo y
pueda bajo su jefatura articular con eficacia, eficiencia y transparencia, el
proceso de atención a la población, la reconstrucción y por supuesto la
financiación.
Así
las cosas, ésta es la mejor oportunidad para que el Presidente demuestre que
tan disruptivo puede ser en la forma y modo de administrar los desastres
naturales, al no permitir que se sigan administrando como ha sucedido en los
últimos años, por ejemplo, las diferentes olas invernales presentadas en este
siglo, La Mojana, Mocoa, San Andrés, Rosas y la sed de la Guajira, etc, etc donde
no hubo transparencia ni en la ejecución, ni en la priorización de los
proyectos. No obstante lo anterior, Colombia también tiene experiencias
positivas en el manejo de desastres como lo fue la del terremoto del Eje
Cafetero de 1999, cuando se creó el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo
Social del Eje Cafetero.- FOREC.
El
modelo contó con una gerencia de alto nivel, responsable de conducir
integralmente el proceso de reconstrucción, y con una Junta Directiva integrada
por representantes del más alto nivel, capaz de adoptar decisiones estratégicas
y coordinar las diferentes dimensiones de la intervención. De esta manera, la
reconstrucción no quedó fragmentada entre múltiples ministerios, entidades
territoriales y dependencias administrativas, cada una actuando bajo sus
propios procedimientos y prioridades.
Para
reconstruir después de una catástrofe de grandes proporciones, se necesita una
estructura institucional excepcional, temporal y especializada, distinta de la
burocracia tradicional del Estado. El valor del Forec no estuvo solamente en
disponer de recursos extraordinarios. Su verdadera innovación estuvo en la
forma como organizó la toma de decisiones y la ejecución de esos recursos.
Pero
hubo un segundo elemento decisivo: la aplicación de reglas del derecho privado
para la gestión. En una emergencia de esta magnitud, la velocidad es un factor
esencial. Comprar, contratar, construir y tomar decisiones bajo procedimientos
excesivamente rígidos puede convertir una solución urgente en un trámite de
meses o años. El Forec permitió contar con instrumentos de gestión mucho más
flexibles, sin que ello significara renunciar al control, la vigilancia o la
transparencia.
El
tercer componente, quizás uno de los más importantes, fue la administración de
los recursos mediante un patrimonio autónomo. Esto permitió separar los
recursos destinados a la reconstrucción de la operación ordinaria del Estado y
garantizar que tuvieran una destinación específica. No se trataba simplemente
de crear una nueva dependencia pública, sino de construir un vehículo
financiero y administrativo diseñado específicamente para cumplir el propósito
de la reconstrucción.
Un
cuarto componente, cuya base conceptual fue determinante para el éxito de la gestión, fue la creación
de “gerencias zonales”, marcándose con
ello un punto distinto de inflexión
acerca de la manera como se iban a ejecutar los recursos públicos y
privados, no con el andamiaje
administrativo estatal, sino con dinámicas de gestión apuntaladas en transparencia
y control con organizaciones propias del
derecho privado, de suerte que las ONG´S, universidades, cámaras de comercio, cajas
de compensación y fundaciones decidieron
trabajar en el proceso de reconstrucción.
En
tal virtud, ese diseño es precisamente lo que Colombia debería considerar
nuevamente, por supuesto la propuesta no significa eliminar las alcaldías,
gobernaciones o entidades nacionales. Por el contrario, significa coordinar sus
esfuerzos alrededor de una sola estrategia de reconstrucción, con metas,
cronogramas, responsables y recursos claramente definidos.
Tampoco
se trata de reproducir exactamente el esquema de 1999 pues Colombia cuenta hoy
con instituciones de gestión del riesgo, sistemas de información, herramientas
de contratación y mecanismos de control que seguramente son hoy mucho más
sofisticados pero el principio continúa vigente: una tragedia extraordinaria
requiere una capacidad institucional extraordinaria.
El
Forec demostró que Colombia puede hacerlo.
Popayán, agosto 12 de 2026




